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Alumnos de secundaria
que participan de un proyecto educativo sobre contaminación ambiental
detectaron la presencia de lluvia ácida en la localidad de Puerto Rico, a
orillas del río Paraná, en la Provincia de Misiones.
Esta constatación -la primera que se realiza en el país- fue efectuada en
el curso de un proyecto desarrollado por docentes, investigadores y
estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (Fceyn) de la
UBA junto a profesores y alumnos de las escuelas Otto Krause e Hipólito
Yrigoyen, ambas de la Capital Federal; Emilio Civit, de Maipú, Mendoza, y
la Escuela Técnica N• 10 de Puerto Rico, Misiones. Recientemente se agregó
el instituto Saint Andrew's, de Olivos, Buenos Aires.
El proyecto, denominado La química, el hombre y su hábitat (QHH), fue uno
de los 10 ganadores de un concurso de innovación en educación que organizó
la Fundación YPF, en 1997, y fue financiado por la Fundación Bunge y Born.
"El objetivo es introducir la química ambiental en la escuela media",
indica el doctor Horacio Corti, investigador de la Comisión Nacional de
Energía Atómica (CNEA) y del Instituto de Química Física y Medio Ambiente
(Inquimae), que depende de la facultad.
La tarea, realizada íntegramente por los estudiantes y coordinada por el
doctor Daniel Cicerone, consistió en medir dióxido de azufre en el aire,
uno de los compuestos responsables de la lluvia ácida, y analizar el pH
(grado de acidez) del agua de lluvia. Los chicos, además, tomaron muestras
del suelo.Para analizar el aire, los estudiantes
colocaron en los árboles tubos pasivos, que son cilindros de acrílico con
un extremo abierto. En el otro extremo, un papel impregnado con una
sustancia que reacciona ante la presencia de dióxido de azufre es el
encargado de testimoniar la concentración del contaminante en el aire.
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Banco Mundial crea fundación para la conservación de la Biodiversidad
El Banco Mundial ha implementado un nuevo plan que pretende establecer
diversas zonas de importancia capital para la Biodiversidad mundial. Estas
zonas recibirán inversiones que les permitan proteger las áreas en
peligro, que albergan especies animales y vegetales al borde de la
extinción o que son imprescindibles para la "salud ambiental" de muchas
partes del mundo. Bajo el auspicio del Banco Mundial se ha creado el "Critical
Ecosystem Partenership Fund".
Los fondos iniciales que posee dicha Fundación alcanzan los 150 millones
de dólares. Serán empleados en la conservación de los denominados "hot
spots" ( puntos vitales) de diversos lugares de todo el mundo.
Inicialmente se centrarán los esfuerzos en diversas áreas de Madagascar,
el Oeste de áfrica y en las zonas tropicales de los Andes, en Sudamérica.
En los estatutos de la citada fundación se establece que cada año se
incluyan al menos 5 nuevas zonas a conservar.
Este órgano Internacional para la conservación de la Biodiversidad
pretende trabajar con diversas ONG locales en cada uno de los países en
los que se van a desarrollar trabajos. Con ello se pretende evaluar de una
forma más acertada las condiciones actuales de cada uno de esos puntos
vitales, identificando las amenazas existentes y los programas ambientales
que se desarrollen en ellos. Con esta estrategia se pretende complementar
los esfuerzos individuales que diversos países desarrollan en la
actualidad. |