Proyecto Australia: Preguntas y Respuestas
1. ¿Por qué INVAP quiere traer “basura nuclear” australiana al país,
cuando ello está expresamente prohibido por la Constitución?
Respuesta: Esta pregunta sobre la mal llamada “basura nuclear” resume la
argumentación que se escucha con mayor frecuencia, tanto por parte de las
organizaciones ambientalistas antinucleares como por parte del público
preocupado por la impresionante campaña lanzada por aquellas, para lograr
que la Cámara de Diputados no apruebe el Acuerdo con Australia para la
Colaboración en los Usos Pacíficos de la Energía Nuclear.
La pregunta da por ciertas tres afirmaciones, ninguna de las cuales es
cierta.
a) INVAP no quiere traer nada al país. INVAP está construyendo un reactor
nuclear en Australia, y no tiene ningún interés en el tema de los desechos
radiactivos. En la oferta que INVAP presentó a la licitación
internacional, se le pidió que, como alternativa a lo que se hace en la
actualidad con los Elementos Combustibles Gastados (ECG), hiciese una
propuesta que incluyese el acondicionamiento de dichos ECG. No existe un
requerimiento específico sobre el sitio donde realizar dicho
acondicionamiento, podría realizarse en la Argentina o en un tercer país.
b) Lo que los ambientalistas califican, de manera peyorativa y con cierta
ligereza, como “basura nuclear”, son los ECG (ver más abajo) que no son
residuos (ni mucho menos “basura”) según la legislación vigente, que se
pliega a las normas internacionales.
c) Como es lógico y evidente, tampoco es cierto que INVAP se proponga
violar la Constitución Nacional. Los alcances del artículo 41 en este caso
son controvertidos, y no es cierto que sea “evidente” que el Acuerdo con
Australia sea violatorio de dicha norma.
Aunque se ha repetido numerosas veces vale aclarar: si el
acondicionamiento de los ECG australianos se hiciese en la Argentina, la
totalidad de los elementos y materiales que resulten del proceso de
acondicionamiento serán devueltos a Australia. Este hecho suele ser
omitido o minimizado o directamente falseado por los opositores a la
aprobación del Acuerdo, pero es fundamental destacarlo, porque el temor a
un mal llamado “basurero nuclear” en Ezeiza o en cualquier otro sitio del
país es totalmente infundado.
2. ¿Por qué se diferencia tan claramente entre Combustibles Gastados y
Desechos radiactivos? ¿No se trata en el fondo, de materiales igualmente
peligrosos?
Respuesta: La mayor parte de los países del mundo, entre los cuales se
encuentra el nuestro, diferencia claramente a los ECG de los desechos
radiactivos (DR). En la Argentina, la Ley 25.279, que ratifica un Tratado
Internacional: "La Convención Conjunta sobre Seguridad en la Gestión de
Elementos Combustibles Gastados y sobre Seguridad en la Gestión de
Desechos Radiactivos", diferencia entre ellos hasta en su título. No se
trata de un simple juego de palabras, como quieren hacer creer los que se
oponen a la aprobación del Acuerdo, el cual en su Art. 12 se refiere a
elementos combustibles gastados (ECG) y no a “basura”, residuos o desechos
radioactivos.
3. ¿Por qué los ECG no son desechos radiactivos, si no se los va a usar
más para nada?
Respuesta: Porque contienen materiales valiosos recuperables hasta el
momento en que son acondicionados y se hace que dichos materiales valiosos
sean prácticamente irrecuperables. La determinación de cuando un material
nuclear ya no es utilizable o es prácticamente irrecuperable para su
procesamiento en una forma utilizable se realiza con criterios
relacionados con las salvaguardias. Cada país define la política a adoptar
con respecto al los ECG. En países como Francia, donde el 75% de la
energía eléctrica que consume es de origen nuclear, los ECG se reprocesan
para utilizar nuevamente el material no agotado, y fabricar nuevos
combustibles.
4. ¿Qué diferencia hay entre un reactor de investigación y uno de
potencia?
Respuesta: Los reactores de potencia (NPP) generan energía eléctrica. Para
ello generan vapor, por lo que en general operan a altas presiones y
temperaturas. El núcleo está formado por centenares de Kg. de material
fisionable, en general uranio. Según su tipo, producen toneladas de ECG al
año.
Los reactores de investigación no generan energía eléctrica; se los
utiliza para investigación, docencia y producción de radioisótopos. Los
que ha diseñado y construido INVAP operan a presión y temperatura ambiente
(menos de 50 °C). El núcleo contiene algunas decenas de Kg. de material
fisionable, los que generan menos de 100 Kg. de ECG al año.
5. ¿Qué implican en términos de volumen y cantidad los ECG del nuevo
reactor de Australia? ¿Son comparables con los ECG de los reactores de
Atucha y Embalse?
Respuesta: Los ECG generados en un año de operación del nuevo reactor
Australiano ocuparán un volumen de aproximadamente medio metro cúbico y
pesarán unos 75 kg. Durante su vida útil (40 años) este reactor generará
unos 3000 Kg. de ECG, los que ocuparán 20 metros cúbicos, el volumen de
una habitación.
Como dato comparativo, mencionemos que la operación de Atucha y Embalse
llevan acumulados unos tres millones de Kg. de ECG.
6. ¿Qué hacen las grandes potencias con sus ECG?
Respuesta: La mayoría de los reactores de potencia se encuentran,
principalmente, en Europa, Japón y los EE.UU. Los países europeos
reprocesan sus ECG, con el objeto de recuperar y volver a utilizar en
otros reactores los elementos energéticamente valiosos que quedan
contenidos en los ECG. Para ello Francia e Inglaterra cuentan con
instalaciones específicas que costaron más de 20.000 millones de dólares y
brindan este servicio a todos los países del mundo. Los ECG de Japón son
enviados a Francia, para su tratamiento.
Los EE.UU tienen respecto de este punto una política diferente; no los
reprocesan, sino que los almacenan en enormes piletones de agua, (el agua
es un excelente blindaje para la radiación) en espera de decidir qué hacer
con ellos.
Hasta el presente, Argentina ha adoptado una política similar con los ECG
de nuestros reactores de Atucha y Embalse y a los generados por nuestros
propios reactores de investigación y producción de radioisótopos.
Esta es la política de gestión de ECG que se aplica a la mayor parte de
los combustibles gastados en los reactores de investigación y producción
de radioisótopos que hay en el mundo. De hecho nuestro país ha participado
en 5 propuestas internacionales para construir este tipo de reactores. En
los casos de Perú, Argelia, Egipto, y Tailandia (negocio que no se
concretó) se adoptó esa política, llamada de “wait and see”.
7. ¿Cuál es la política que ha adoptado la Argentina en este campo?
Respuesta: Hasta ahora, la Argentina también ha adoptado la política del
“wait and see”. Los ECG son almacenados temporalmente en las instalaciones
que los producen, ya sean de generación de energía eléctrica (Atucha y
Embalse), como en los distintos reactores de investigación y producción de
radioisótopos.
8. Frente a la política argentina, que acepta el criterio “wait and see”,
¿No sería una medida condicionante y prematura el compromiso de traer ECG
australianos para su acondicionamiento en la Argentina?
Respuesta: No es cierto que INVAP asuma el compromiso de traer los ECG a
la Argentina. INVAP meramente hizo una propuesta alternativa al planteo
primario de procesar los combustibles quemados en Francia, país que acaba
de confirmar que seguirá tratando los combustibles australianos como lo
viene haciendo desde siempre. Esta alternativa (de implementación
altamente improbable) consiste en acondicionar los combustibles para
devolverlos a Australia. Este acondicionamiento podría hacerse en otro
país, y la Argentina no es más que una opción entre otras para esta tarea.
Los ambientalistas antinucleares dicen que, si finalmente los ECG del
nuevo reactor australiano se acondicionan en nuestro país, esto
condicionaría la futura gestión de los ECG de nuestros reactores. Esta
afirmación no tiene sustento técnico ni político, ya que el problema de
fondo a resolver en la gestión de ECG es la disposición final y este es un
problema que en el caso de los ECG del reactor de Australia está
solucionado de antemano sin ninguna intervención argentina, puesto que
todos los materiales que resulten del proceso de acondicionamiento serán
reenviados a Australia. Por otra parte el eventual acondicionamiento de 75
Kg. de material radiactivo por año, de ninguna manera podría definir la
metodología de gestión de los 5 millones de Kg. de material radiactivo
contenido en los ECG de nuestras centrales de potencia acumulados durante
su vida útil
9. ¿En qué consiste cada una de las siguientes opciones para el
tratamiento de los ECG?
a) Disposición directa, sin vitrificación
b) Acondicionamiento
c) Reprocesamiento
d) Transmutación en reactores incineradores
Respuesta:
a) Todos los combustibles que salen de un reactor, sea éste de potencia o
de investigación, se almacenan temporariamente (por varios años) en su
estado original en tanques bajo agua que se encuentran junto a los
reactores, para que la alta actividad inicial decaiga, y para que
disminuya la temperatura del combustible, debida a su propia generación de
calor por el decaimiento radiactivo mismo. Después de esta fase. en
algunas centrales (un ejemplo es la de Embalse) se mantiene a los
combustibles en seco, convenientemente aislados del medio ambiente. Este
tipo de "disposición directa" es también temporaria, aunque puede
mantenerse durante décadas. No se puede disponer directamente los EECC en
forma definitiva (es decir, por milenios).
b) El "acondicionamiento", es un proceso por el cual se transforma un ECG
en desecho. Es el tratamiento al que serían sometidos los ECG australianos
si no son “reprocesados” en Francia (ver más abajo). Consiste en separar
las partes constitutivas del ECG del material radiactivo. Este último es
diluido y procesado de manera tal pueda ser almacenado por tiempo
indefinido.
c) "Reprocesar" es un procedimiento en el cual los ECG se disuelven
químicamente y se separan diversos componentes de la compleja mezcla de
uranio residual, plutonio, elementos transuránicos y productos de fisión.
Muchos de estos elementos son valiosos y se destinan a usos ulteriores.
d) La transmutación en reactores "incineradores" es actualmente una opción
en vías de experimentación. Consiste en irradiar los elementos de larga
vida media (varios siglos) presentes en los ECG en un reactor de diseño
particular, y transformarlos en elementos de períodos de
semidesintegración mucho más breves (del orden de algunas décadas). Estos
elementos luego decaerían haciendo desaparecer la radiactividad en
períodos de más fácil manejo.
10. ¿En qué consistiría el acondicionamiento de los ECG?
Respuesta: Acondicionar los ECG, es un trabajo mucho más simple y breve
que el de reprocesarlos.
En rasgos generales, el acondicionamiento consiste en lo siguiente: el
combustible es una estructura compuesta, que mantiene el material de
uranio "envasado" en aluminio. Este último de desactiva en poco tiempo. En
el acondicionamiento:
a) Se desarma el EC y se separan los elementos estructurales de los
"activos".
b) Los elementos radioactivos son sometidos a un tratamiento físicoquímico
que los diluye y los incorpora en una matriz vítrea.
c) Los elementos estructurales más todos los desechos generados durante el
proceso a) y b) son incluidos en una matriz de cemento.
d) Los bloques vítreos y de cemento se envasan en contenedores apropiados
y aprobados por los organismos internacionales.
e) Los contenedores del punto d) a su vez son incluidos en un contenedor
de transporte aprobado por OIEA.
f) Este contenedor es transportado a Australia para su almacenamiento en
el sitio que la autoridad australiana tendrá dispuesto para tal fin.
11. Muchas organizaciones ambientalistas dicen que acondicionar
localmente, vitrificando, es absolutamente innecesario, inconveniente (por
irreversible) y caro, ¿cómo responde INVAP a esto?
Respuesta: Se trata de opiniones. El objetivo de la vitrificación es
lograr un material estable a lo largo de los siglos, e impedir la
recuperación del material, y allí radica la ventaja del método: se asegura
que no pueda ser usado para otros fines. De todos modos, la mayor parte de
las instalaciones para hacerlo existen, para el caso de que, finalmente,
se decidiese efectuar el acondicionamiento en el país.
12. ¿Cuál sería el riesgo de una instalación como la que, en Ezeiza, se
ocuparía del acondicionamiento de los ECG australianos si sufriese, a
causa de esta operación, un accidente al estilo del de Chernobyl, con el
consiguiente peligro para la población de todo el Gran Buenos Aires?
Respuesta: El solo hecho de comparar ambas situaciones no es más que una
prueba de la mala fe y la falta de respeto por los hechos con que se está
manejando la campaña contra la aprobación del Acuerdo. No existe ninguna
relación entre Chernobyl y las facilidades existentes en Ezeiza, en las
cuales, eventualmente, se haría el acondicionamiento de los ECG
australianos.
El accidente de Chernobyl se produjo en un reactor nuclear de potencia
cuyo diseño jamás hubiera sido aprobado en occidente. Este reactor
contenía 200 toneladas de combustible en el interior de su núcleo a una
presión 60 veces superior a la atmosférica. Esta condición está muy lejos
de ser la de los combustibles quemados del reactor australiano. Como ya se
ha expresado, los ECG generados en un año de operación del reactor
australiano contienen 75 Kg. de material radiactivo, ocuparán un volumen
de medio metro cúbico y estarán a presión atmosférica. Los elementos
combustibles están formados por materiales metálicos y de tipo cerámico,
lo que hace que no sean explosivos, ni combustibles, ni sea muy sencillo
romperlos o dañarlos.
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13. ¿Cómo se origina la solicitud de los australianos por una
“alternativa” de tratamiento de los ECG?
Respuesta: Australia tiene funcionando un reactor de origen inglés
construido hace 40 años y con el que ha abastecido de radioisótopos a los
centros de salud y a la industria, inclusive de muchos países de la
región. Los ECG generados por la operación de este reactor (que será
reemplazado por el que construye INVAP) son enviados a Francia para su
reprocesamiento y posterior retorno a Australia. Estos dos países tienen
un contrato de largo plazo por la prestación de este servicio, el que se
extiende al los ECG que generará el reactor en construcción.
Recientemente, tanto Francia como el Gobierno Australiano han ratificado
la validez de este contrato.
A pesar de eso, al hacer una inversión a largo plazo en un equipo de
investigación científica, que es la más importante de su historia, han
querido poder contar con una propuesta alternativa al contrato con Francia
para la gestión de los ECG. Es así que el pliego licitatorio solicitaba a
los oferentes, propusieran una metodología de gestión de los ECG que el
nuevo reactor generaría.
En el Contrato entre INVAP y ANSTO por la construcción del reactor, y en
relación a la solicitud mencionada en el párrafo anterior, INVAP ha
respondido que, si en el futuro ANSTO lo solicita, estaríamos en
condiciones de ocuparnos de la gestión de los ECG, y su posterior retorno
a Australia. La mencionada gestión –consistente en el acondicionamiento y
el reenvío- puede realizarse en el país o bien en el exterior, según la
conveniencia y las circunstancias imperantes en el momento en que se haga
el pedido formal. Los ECG en el nuevo reactor estarían disponibles para su
acondicionamiento a partir del año 2017.
14. ¿Cómo se procedería en caso de que ANSTO finalmente opte por solicitar
a INVAP la gestión de los ECG?
Respuesta: Si ANSTO decidiese solicitar a INVAP la gestión de los ECG,
ello sería objeto de un contrato comercial específico donde se
determinaran claramente los alcances del mismo y su precio, como así
también cuando y donde se realizará la práctica establecida.
Si estos ECG se acondicionan finalmente en el país, tanto el transporte de
los mismos y de los productos de su acondicionamiento, así como las
instalaciones donde se realizarán los trabajos y la metodología a
utilizar, responderán a normas internacionales y serán autorizadas y
controladas por el ente regulador de la actividad nuclear, la ARN.
15. ¿Por qué Australia no se ocupa de acondicionar los ECG de su propio
reactor?
Respuesta: Australia no tiene la infraestructura necesaria para hacerlo.
La actividad nuclear australiana, a diferencia de la Argentina, es muy
reducida. Carece de centrales de generación y posee un solo reactor de
investigación, que produce sólo medio metro cúbico de ECG por año. No es
un país “nuclear”, y por lo tanto no se justificaría una inversión para
una instalación adecuada para acondicionar una cantidad de materiales tan
reducida.
En cambio, la Argentina se considera un “país nuclear”, tema en el cual
tiene 50 años de experiencia y ha invertido recursos económicos y humanos
en el desarrollo y crecimiento de esta actividad.
Bajo la gestión de la CNEA nuestro país ha encarado todo tipo de
emprendimientos en el uso pacífico de la energía atómica: Exploración y
obtención de concentrados de uranio; diseño y construcción de reactores
para investigación y desarrollo (RN); producción de Elementos Combustibles
para NPP y para RN; manejo completo del ciclo de combustibles, incluyendo
la tecnología para la obtención de uranio enriquecido, tecnología esta que
muy pocos países del mundo tienen; producción y exportación de
radioisótopos; esto incluye el Cobalto 60 con fines médicos e
industriales, de los que nuestro país es uno de los exportadores más
importantes. El país cuenta también con dos Centrales Nucleares de
Potencia en operación que aportan casi el 15% de la energía eléctrica que
se consume, y una tercera en construcción. La Empresa Neuquina de
Servicios de Ingeniería, (ENSI) produce agua pesada para los reactores
argentinos y para la exportación; CONUAR S.A y FAE S.A producen los
Elementos Combustibles que utilizan nuestros reactores de potencia. INVAP
ha ganado un lugar de privilegio en el mundo como proveedor de bienes y
servicios de la industria nuclear argentina. Representantes de nuestro
país han conducido la Organización Internacional de Energía Atómica.
Contamos con escuelas de primer nivel internacional en la formación y
entrenamiento de físicos e ingenieros nucleares. En Argentina contamos con
las instalaciones, el conocimiento y la experiencia necesaria para
resolver con éxito el acondicionamiento de los ECG generados por los
reactores de investigación.
El desarrollo nuclear argentino es puesto bajo sospecha por los
ambientalistas antinucleares, pero es un hecho técnico-económico
relevante, que nos brinda ocasiones de inserción en el mercado mundial de
alta tecnología que no debemos desperdiciar.
16. ¿La “alternativa” de traer los ECG a la Argentina, fue una condición
para la adjudicación del contrato?
Respuesta: El argumento de que sólo se hubiese otorgado la obra a INVAP a
cambio de hacerse cargo de la mal llamada “basura nuclear” producida, es
absolutamente falso, además de ser lógicamente insostenible y
singularmente expresivo de un notable colonialismo mental.
Como ya se ha explicado, la presentación de una alternativa de gestión
para los ECG ha sido un requerimiento planteado a todos los oferentes.
Por otra parte, como ya se ha explicado, el país que mejor podría haber
satisfecho esta condición era Francia, uno de los competidores, que,
además, ya está realizando el reprocesamiento de los ECG australianos
desde hace décadas. De modo que el argumento anterior es absurdo.
Por último, este argumento implica la insultante afirmación de que los
técnicos argentinos no fueron capaces de presentar una oferta para la
construcción del Reactor de Investigación australiano que, técnica y
económicamente, era la mejor de las cuatro que compitieron.
17. El Acuerdo con Australia, ¿sentaría un precedente en cuanto a la
explotación del negocio del acondicionamiento de ECG de otros reactores de
investigación?
Respuesta: En nuestra opinión no existe un mercado para el tratamiento de
ECG generados por reactores de investigación y producción de
radioisótopos, ya que sus cantidades son insignificantes en comparación
con las que se producen por parte de las Centrales Nucleares (NPP). El
reprocesamiento de los ECG generados por los reactores de potencia es una
realidad y de esto se ocupan, desde hace muchos años, Francia e
Inglaterra, mientras que Japón y Rusia están construyendo enormes plantas
para hacer frente a esta necesidad. Tales plantas estarán operativas en
los próximos años. En ambos casos las inversiones son de miles de millones
de dólares.
Si se llegase a acondicionar los ECG australianos en la Argentina, además
de los ingresos directos por el contrato respectivo, se lograría
contribuir a amortizar las instalaciones que la CNEA posee en Ezeiza para
hacer la misma tarea con los ECG argentinos, provenientes de los reactores
de investigación de nuestro país.
18. ¿Por qué se mantiene en secreto el contrato? ¿No se alimenta con ese
secreto la suspicacia de la gente?
Respuesta: El contrato es un instrumento que se ajusta al derecho privado
y contiene una cláusula de confidencialidad. Ésta obliga a las partes a no
divulgar su contenido como forma de proteger para las partes las
innovaciones tecnológicas que harán de este reactor el más moderno de su
tipo en el mundo. La violación de este compromiso contractual expone, a la
parte comprometida con ello, a acciones penales de parte de la otra. No
obstante el contrato ha sido puesto a disposición de la Justicia
El secreto de un contrato, hecho normal en otras latitudes, sólo adquiere
ribetes de sospecha en nuestro país, debido a la generalizada desconfianza
hacia las autoridades por parte de mucha gente, desconfianza que es
hábilmente aprovechada por los que se oponen al Acuerdo.
19. El artículo 12 del acuerdo firmado por Argentina y Australia (INVAP-ANSTO,
¿podría determinar y/o condicionar la estrategia y política de Gestión de
Residuos Radioactivos, antes de que ésta sea definida de acuerdo al Plan
Nacional de Gestión de Residuos Radiactivos (PNGRR)?
Respuesta: La pregunta incurre en una confusión entre el Acuerdo
binacional relativo a los usos pacíficos de la energía nuclear entre el
Gobierno Argentino y el de Australia, con el contrato firmado entre ANSTO
e INVAP sobre la construcción de un reactor de investigación. Se trata de
dos instrumentos de orden jurídico diferente, firmados entre entidades de
distinto orden, y con finalidades diferentes.
No existe compromiso alguno de traer los ECG australianos para tratarlos
en Argentina. El compromiso es que Argentina "asegurará que dicho
combustible sea procesado o acondicionado mediante arreglos apropiados a
fin de hacerlo apto para su disposición en Australia", en el caso de que
Australia lo solicitase.
Técnicamente, ello puede hacerse en Argentina, pues ya se cuenta con las
instalaciones, pero si no se puede utilizar esa infraestructura (u otra)
en el país, se puede recurrir a un tercer país.
20. ¿Ese artículo del acuerdo no sería violatorio del artículo 41 de la
Constitución Nacional?
Respuesta: Sobre este tema, se ha desatado una polémica, ya que las
opiniones distan de ser unánimes. Los grupos antinucleares han presentado
un dictamen de un experto constitucionalista que expresa esa opinión. Sin
embargo, hay otros puntos de vista, a pesar de la publicidad dada a
aquélla como “evidente”.
Como es su norma ante todo nuevo proyecto, antes de presentar su oferta,
INVAP consultó a varias autoridades acerca de su viabilidad. Se consultó
así a la Autoridad Regulatoria Nuclear de Argentina, que es la autoridad
legal y técnicamente competente para este tipo de asuntos. También se
consultó al Dr. Jorge Vanossi, constitucionalista reconocido, quien emitió
un dictamen según el cual, a su criterio, “no existe impedimento
constitucional al ingreso temporario, a la Argentina, de elementos
combustibles gastados con el fin de acondicionarlos para su almacenamiento
permanente en Australia”. Posteriormente se requirió la opinión de otros
dos expertos abogados constitucionalistas: el Dr. M. Cavagna Martínez y el
Dr. Félix Loñ. También se consultó al Procurador del Tesoro de la Nación.
La opinión de todas esas autoridades fue unánime, en el sentido de que la
intención del Convencional Constituyente que por otra parte se manifiesta
en los debates sobre el punto- fue de evitar que se constituyese en la
Argentina un repositorio nuclear internacional, pero no, que se
interfiriese con una actividad tecnológica útil y valiosa para el país. En
todos los casos, éstas y otras autoridades dictaminaron que la
Constitución es un cuerpo normativo integral y que sus disposiciones deben
interpretarse equilibradamente y no de modo restrictivo.
El tratadista Dr. Gregorio Badeni, acerca del último párrafo del artículo
41 de la Constitución Nacional, dice lo siguiente: “Los progresos
tecnológicos alcanzados han reducido sustancialmente la peligrosidad de
los residuos radiactivos y, probablemente, en los próximos años anulen los
riesgos que ellos acarrean. De modo que las leyes reglamentarias deberán
tener en cuenta el dinamismo tecnológico y, superando la imprevisión de
los constituyentes, contemplarán dicha posibilidad, apartándose de una
lectura literal del texto de la Constitución. (Ver: Badeni, Gregorio,
Reforma Constitucional e Instituciones Políticas, Ad-hoc, 1994, pág. 228).
21. ¿Qué consecuencias tendría en el contrato comercial INVAP-ANSTO la no
ratificación por parte del Congreso del acuerdo?
Respuesta: En cuanto al contrato en vigencia, no tendrá consecuencias
directas, ya que la construcción del reactor no está contractualmente
ligada a la gestión futura de los ECG. Las consecuencias serían políticas,
ya que reforzarían la posición de los que se oponen al proyecto en
Australia, aumentando las presiones para la cancelación del mismo.
Otras consecuencias se notarían probablemente a futuro. Esto debe verse en
el contexto de la verdadera finalidad de la campaña contra el Acuerdo, que
no es, evidentemente, la protección de la población del Gran Buenos Aires,
que de ninguna manera está amenazada, sino la de sacar a la Argentina de
la competencia en el exterior en temas de tecnología nuclear, que es uno
de los pocos rubros de alta tecnología en que podemos competir
internacionalmente con éxito.
22. ¿Es peligroso el transporte de estos elementos?
Respuesta: La peligrosidad de los transportes de materiales radiactivos
está completamente desmentida por los hechos reales. Solamente en los EEUU,
por rutas y vías férreas, se han efectuado casi 3000 transportes de ECG y
de desechos radiactivos por millones de Km acumulados, sin un sólo
accidente ni incidente. Lo mismo ocurre con los transportes marítimos, que
son otro de los objetivos de las campañas ecologistas destinadas a generar
una alarma totalmente infundada. También en la Argentina, que respeta en
todo su rigor las normas internacionales para el transporte de materiales
radiactivos, viene realizando tales transportes dentro de su territorio y
desde y hacia otros países sin que jamás se haya registrado ningún
accidente ni incidente. La Autoridad Regulatoria Nuclear dispone de las
estadísticas sobre este tema y es quien regula y supervisa dichos
transportes.
Como agregado a la respuesta cabe señalar que, a diferencia de la
seguridad de los transportes de material nuclear, en todo el mundo, y
también en nuestro país ha habido numerosos casos de accidentes y muertes
en relación con el transporte de materiales tales como gas licuado de
petróleo, combustibles comunes, así como de petróleo por grandes buques y
de diversos productos químicos a granel, como cloro líquido, ácidos, etc.
Para estos transportes también existen medidas de precaución que no
siempre se cumplen ni se controlan.
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