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CARTA
DIRIGIDA AL SECRETARIO DE LA COMISIÓN DE ENERGÍA DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS, POR
EL Dr. Rodolfo E. Touzet.
La misiva fue
publicada en el sitio "Estruc-plan On Line
Sr.
Secretario de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados.
Con motivo de la venta de un Reactor Nuclear de Investigación a Australia y la
eventualidad de que se gestionen en nuestro país los elementos combustibles
gastados, se han producido algunas declaraciones que, amplificadas por los
medios, tratan de generar temor en la población, y suman nuevas preocupaciones a
las que ya existen en nuestro país.
Creo que algunas afirmaciones que se hacen muestran un gran desconocimiento de
las normas y criterios técnicos de protección radiológica que se aplican así
como de los riesgos radiológicos involucrados por lo que considero conveniente
aclarar alguna de ellas.
El Transporte:
1) El transporte de Material radiactivo se realiza cumpliendo los requisitos del
Reglamento Internacional de Transporte Seguro de Material Radiactivo, que tiene
exigencias especiales respecto a los contenedores, los que, de acuerdo a su
destino, deben resistir pruebas de impacto en condiciones extremas y choques
seguidos de incendios sin que afecten su contenido. Se han realizado pruebas en
escala 1/1 de choques de camiones y de trenes y estudios analíticos de colisión
de barcos en el mar, lo cual da una idea de las medidas de seguridad puestas en
juego.
2) Se transportan diariamente miles de bultos en todo el mundo con resultados
muy satisfactorios considerando que efectivamente ya han ocurrido choques reales
de camiones en autorrutas y han caído y se ha producido el incendio de aviones
con diferentes bultos radiactivos los que, a pesar de la ocurrencia de estos
accidentes, han impactado sin diseminar su contenido. Estas medidas y su control
son más restrictivas que las que se aplican en el transporte de otras
substancias de riesgo como ser el petróleo, que determina la ocurrencia
periódica de catástrofes ecológicas irreversibles. En cambio, el incendio y
hundimiento de un barco con un contenedor de material radiactivo no debe afectar
al público ni el medio ambiente.
3) La radiactividad de los elementos combustibles gastados de un reactor de
investigación que se han dejado decaer varios años es muy pequeña si se la
compara, por ejemplo, con las fuentes radiactivas que se usan en las Plantas de
Irradiación de alimentos y dispositivos médicos o las que se usan en
Radioterapia que se transportan entre los Hospitales de todo el mundo incluyendo
los de nuestro país que es además uno de los principales productores de fuentes
de Cobalto-60. La actividad de estas fuentes es cientos de veces superior a la
de estos elementos combustibles.
4) De hecho ya se han acondicionado, embalado y exportado por barco a los
Estados Unidos más de 200 elementos combustibles gastados y decaídos del Reactor
de Investigación RA-3 con un enriquecimiento en Uranio mucho mayor que el de los
elementos combustibles del Reactor de Australia sin que se produjeran
incidentes. Las dosis de radiación recibidas por el personal que realizó tareas
de corte y acondicionamiento de estos elementos combustibles en los contenedores
de transporte son semejantes a las que recibe anualmente la población por
radiación natural.
5) Países como Francia realizan también distintas tareas de gestión,
acondicionamiento y transporte de elementos combustibles utilizados en otros
países con una radiactividad miles de veces superiores a las que eventualmente
podrán alcanzar los elementos combustibles del reactor de Australia cumpliendo
los requisitos del mencionado Reglamento Internacional.
6) La hipótesis de caída de aviones terroristas sobre un transporte es
considerada posible pero con menor costo de vidas humanas que la caída del mismo
avión en un centro poblado o el ataque de fuentes con mayor radiactividad. Por
otra parte el uso de explosivos sencillos puede provocar también daños
ambientales en un barco de transporte de productos químicos o de combustibles
por lo que este análisis debe ser realizado por especialistas en este tema.
En síntesis el eventual transporte futuro de elementos combustibles gastados de
reactores de investigación no implica un riesgo que debiera preocupar a la
población porque las medidas de seguridad que se toman son muy eficaces. Además,
el riesgo es muy inferior al del transporte de otras substancias radiactivas que
ya se realizan habitualmente en el país y todo el mundo.
Los organismos responsables de las regulaciones nucleares han establecido
criterios estrictos con un control superior al que se emplea en el transporte de
otras substancias peligrosas. Sería deseable que los criterios aplicados en el
transporte de la industria nuclear se aplicaran y controlaran de la misma forma
en otras actividades de riesgo como ser el petróleo y los productos químicos.
“Justificación de la Práctica”:
1) Por más pequeño que sea un riesgo el mismo no debe ser aceptado si no implica
un beneficio mayor a cambio. Este principio es un criterio básico de Protección
Radiológica que debe aplicarse antes de autorizar una práctica determinada. Es
importante destacar este principio pues, aun en el caso que el riesgo sea
extremadamente pequeño, no es aceptable si la sociedad no recibe a cambio un
beneficio mayor y esto debe ser evaluado cuantitativamente antes de tomarse la
decisión de autorizar una práctica.
2) Se pueden dar diversos ejemplos, uno de ellos es el caso de los pararrayos
radiactivos cuyo riesgo radiológico es realmente muy pequeño pero la magnitud de
los beneficios no justifican su autorización
3) El Radiodiagnóstico médico, ya sea por radiología general, tomografía
computada o Medicina Nuclear es la principal fuente de radiación artificial del
hombre. Los beneficios que se obtienen son muy importantes pero se reciben
también dosis de radiación innecesarias. La Protección Radiológica realiza un
esfuerzo muy importante para lograr que las dosis recibidas en Radiodiagnóstico
estén justificadas y sean las mínimas necesarias para obtener una buena imagen
eliminando las dosis que son prescindibles.
En síntesis, una decisión sobre una práctica que afecte la protección
radiológica debe incluir un análisis de la relación costo radiológico /
beneficio económico-social
La comparación con Chernobil:
1) Permanentemente, y en cualquier circunstancia, la prensa hace comparaciones
con el accidente de Chernobil. Si la comparación no está realmente justificada
es una irresponsabilidad atemorizar a la población provocándole angustia y daño
psicológico solamente con el objeto de lograr sensacionalismo.
2) Es bien sabido que el accidente de Chernobil no puede ocurrir en los
reactores de occidente, primero porque existen exigencias reglamentarias de
seguridad que impiden la operación en esas condiciones, segundo porque el
accidente fue fruto de una experiencia irresponsable consistente en “inhabilitar
los sistemas de seguridad” que, dadas las consecuencias ya conocidas por todos,
no parece probable que alguien desee repetirlas, y tercero, porque en las
centrales de occidente, aún en el caso que se decidiera provocar en forma
voluntaria un accidente de ese tipo sería imposible lograrlo por las profundas
diferencias de diseño que impiden que un reactor pueda alcanzar los valores de
potencia que originaron el accidente.
3) La evolución de la seguridad en las Centrales Nucleares a partir de Chernobil
fue muy importante y en particular en nuestro país. En marzo del año 1986,
algunos meses antes del accidente de Chernobil, se había elaborado un informe
técnico muy extenso donde se hacían una serie de observaciones y recomendaciones
para mejorar la seguridad de la Central Nuclear de Atucha. Dicho informe, que
fue considerado un documento antinuclear, tomó estado público y fue publicado en
los diarios del país e incluso en algunos diarios extranjeros como el Washington
Post.
4) Con posterioridad a Chernobil, la Central de Atucha realizó una serie de
cambios radicales en el diseño y en la forma de conducir la operación que
determina que hoy en día, el “análisis probabilístico de seguridad” (una
herramienta cuantitativa utilizada para evaluar el riesgo de un accidente grave
con daño del núcleo del reactor), indica que el riesgo es 50 veces menor de lo
que era en ese entonces. Naturalmente que esta nueva situación, documentada en
diversos informes técnicos, y presentada en foros internacionales no despertó el
mismo interés en los medios, que habitualmente prefieren publicar informes sobre
Chernobil aunque no sean aplicables a nuestras Centrales Nucleares.
5) Actualmente los análisis de seguridad evalúan no solo los accidentes
previstos en el diseño sino también aquellos accidentes en los cuales todo se
rompe, ningún equipo de seguridad funciona y además los operadores no ejecutan
ninguna acción para proteger la Central. Incluso en estos escenarios, llamados
de Accidentes Severos, no se pueden dar situaciones semejantes a Chernobil y en
todo caso el operador cuenta con muchas horas de tiempo para decidir distintas
medidas de recuperación que impidan un impacto importante en el medio ambiente.
Las dosis bajas de radiación y los criterios de
Protección Radiológica.
1) Es conveniente aclarar que el conocimiento que se posee actualmente sobre los
efectos de las radiaciones ionizantes en la producción de cáncer fue determinado
sobre la base del estudio de las poblaciones irradiadas con altas dosis y en
forma instantánea como resultado de las bombas atómicas caídas en Hiroshima y
Nagazaki. Esto quiere decir que no existen datos epidemiológicos que permitan
afirmar que los efectos de la radiación a bajas dosis recibidas en períodos
largos de tiempo, son comparables a los efectos a mayores dosis de radiación.
2) Como resultado de esta situación que no permite ni afirmar ni negar los
efectos de la radiación a bajas dosis se considera prudente asumir una posición
conservativa y considerar que la relación causa / efecto de la radiación es
igual a altas dosis que a bajas dosis (hipótesis de respuesta lineal sin umbral)
3) Dada la imposibilidad de demostrar los efectos de la radiación a bajas dosis
algunos científicos han polemizado sobre la hipótesis de respuesta lineal sin
umbral y afirman que los efectos a bajas dosis no existen e incluso que tiene un
efecto beneficioso (hipótesis de la hormesis). Esta postura no es compartida ni
por la Comisión Internacional de Protección Radiológica ni por las Sociedades
que agrupan a los profesionales de la Protección Radiológica.
4) Esta situación de falta de información de los efectos a bajas dosis es común
a los riesgos no radiológicos. En el caso de los gases de combustión de los
vehículos, de los tóxicos químicos o de las radiaciones no ionizantes se pueden
determinar los niveles de exposición por encima de los cuales aparecen efectos
letales o agudos mensurables. A bajas exposiciones no es posible asegurar si
existen o no efectos biológicos debido a la exposición.
5) Las dosis naturales de radiación que recibe la población son variables dentro
de ciertos márgenes. Por ejemplo las dosis que se reciben por los nucleidos
naturales que están en la tierra varían de acuerdo al terreno, y es
habitualmente mayor en regiones rocosas que en terrenos sedimentarios. Por otra
parte, la exposición a la radiación cósmica aumenta con la altura, por lo que
subir montañas o viajar en avión representa un aumento importante de dosis.
En síntesis, si bien se debe asumir que pueden existir efectos incluso a muy
bajas dosis de radiación, no parece prudente provocar el miedo o la aprensión en
la población cuando los niveles de dosis recibidas están justificados y los
valores corresponden a las variaciones propias de la radiación natural.
La actitud recomendada en estas circunstancias es aplicar los principios de la
Protección Radiológica y tomar las medidas de seguridad, control y prevención
que recomiendan las Organizaciones Internacionales como las de la Organización
Mundial de la Salud, la Organización Internacional del Trabajo y la Comisión
Internacional de Protección Radiológica y en todo caso contar con el apoyo de
personal técnico capacitado y con experiencia en el tema.
Sin otro particular y quedando a su entera disposición lo saluda,
Dr. Rodolfo E. Touzet
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