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BNyT:
El programa periodístico PUNTO DOC ha sido, tal vez, uno de los mas duros
a la hora de opinar sobre el contrato que INVAP firmó con Australia para
la construcción de un reactor nuclear. ¿A que atribuye Ud. esa postura tan
dura por parte del periodismo?
HÉCTOR OTHEGUY: En cuanto al programa que Ud.
menciona, no fue solamente duro sino que actuó con una mala fe evidente,
me entrevistaron durante una hora y media y sólo presentaron unos muy
poquitos minutos de contenido casi irrelevante. Pero no es todo el
periodismo sino una parte de él; evidentemente se les da cabida a
sectores de la sociedad que buscan algún tipo de presencia constante en
los medios, utilizando para ello un tema tan sensible y desconocido para
la opinión pública como lo es el tema de la tecnología nuclear. Sucede que
las organizaciones ambientalistas, que razonablemente tienden a preservar
el medio ambiente, se exceden en su celo sobre el tema y sus denuncias
siempre tienen “prensa”, sean serias o no. Ud. sabe que la denuncia y el
escándalo, tenga o no fundamentos, siempre “vende”. Por otra parte, la
prensa especializada que también trabaja conjuntamente con entidades
ecologistas pero que entienden del tema, se han mostrado defensoras de
este importante contrato que INVAP firmó con el gobierno Australiano y que
le producirá al país un importante ingreso de divisas.
BNyT: ¿Ud da a entender que el temor a la actividad
nuclear proviene del desconocimiento, además de existir otras intenciones,
y que se expresan a través de la denuncia constante?
H.O. En general si. Mire, existe un hecho
histórico, innegable y tremendo. La tecnología nuclear se hizo conocer en
el mundo a través de las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y
Nagasaki. Esta circunstancia traumática quedó asociada para siempre a la
temática nuclear. Este es un hecho de la realidad, que no podemos ni
ocultar, ni olvidar y que ha contribuido a exacerbar el temor a lo
nuclear. Las raíces de este temor son muy profundas y niegan y reniegan de
la racionalidad que nos guía en la vida diaria. A esta realidad, súmele
ciertos intereses de algunos grupos y alguna prensa sensacionalista, tanto
nacional como internacional, que ven una muy buena veta en la crítica y
denuncia constante, muchas veces sin fundamento, sobre esta actividad.
BNyT: ¿No cree Ud. que ante la situación que Ud. describe,
debería existir mayor difusión sobre el tema, que explique, con términos
sencillos como funciona esta compleja actividad?
H.O.: Si, claro, no hay ninguna duda sobre esto. En
lo que se refiere a INVAP, siempre hemos tratado de difundir su actividad
a través de los medios a nuestro alcance. Comprendo que no siempre son
suficientes, pero nunca hemos dejado de responder, tanto a consultas bien
intencionadas, como a denuncias infundadas. Creo que la CNEA (N. de la R:
Comisión Nacional de Energía Atómica), no ha logrado llevar adelante una
política suficientemente clara de difusión que contribuyese a calmar la
ansiedad de la gente, ya que, digamos de modo paternalista, siempre dijo
“Nosotros sabemos hacer las cosas, no hay motivos de alarma”, sin aceptar
que, a pesar de eso, había gente que seguía teniendo miedo. Pero tambien
es cierto que la CNEA, realmente, sabe hacer bien las cosas y a pesar de
su actual situación presupuestaria las sigue haciendo bien. Muy bien diría
yo. Ahora, el problema es que a pesar de que Ud. difunda por cuanto medio
tenga a su alcance todo lo que hace a la actividad nuclear, la gente no
cree. La sociedad argentina esta padeciendo el síndrome del descreimiento.
No le cree a nada ni a nadie, máxime si la información proviene de un
organismo estatal. En cambio acepta sin chistar y, lo que es mas grave,
sin analizar, cuando el testimonio proviene de un medio periodístico. En
los últimos 50 años no hemos tenido ni un solo accidente o inconveniente
en el área nuclear que haya puesto en peligro a los habitantes o bienes de
nuestro país. Pero Ud. ya sabe. La gente, por un lado, oye lo que quiero
oír, y por el otro, tiene derecho a creerle a quien se le venga en gana.
Contra eso, no es mucho más lo que podemos hacer, simplemente demostrar
con hechos que la actividad nuclear en la Argentina no encierra ningún
peligro ni ha provocado accidente alguno. No he escuchado de ningún sector
solicitando que se prohíba la fabricación de automóviles porque en la
Argentina se produzcan ocho mil muertos por año en accidentes viales.
¿Sería descabellado un pedido de esta naturaleza, verdad?. Bueno, igual de
descabellado es tratar de prohibir cualquier tipo de actividad nuclear,
que reúna obviamente todas las condiciones de seguridad, máxime en un
sector que, gracias a Dios, en la Argentina aún no ha provocado ni una
víctima fatal en la población.. Que en definitiva, es como debe ser.
BNyT: Ahora bien, yendo al punto más complicado de las
últimas denuncias: ¿Efectivamente INVAP logró ganar la licitación en
Australia porque se comprometió a tratar los residuos nucleares en nuestro
suelo?
H.O.: De ninguna manera. Lo desmiento enfática y
categóricamente. En ninguna parte del acuerdo ni del contrato se dice que
la Argentina o INVAP se comprometen a realizar el acondicionamiento de los
elementos combustibles gastados en su propio territorio, cosa que suele
ser ocultada por quienes se oponen a la aprobación de dicho contrato. En
todo caso, si alguien tratase de importar algo prohibido, intervendrá la
aduana, por citar al menos una institución, y no lo dejará entrar. Pero en
lo que hace a la licitación en si, lo dicho por ese
programa mal intencionado y con un profundo
desconocimiento de la causa, lo tengo que calificar como totalmente
absurdo. La realidad es que los que ahora hacen y seguirán haciendo sin
duda, este mal llamado “trabajo sucio”, son los franceses, justamente a
los que INVAP le ganó la licitación, sencillamente, créase o no, porque
nuestra oferta era la mejor. Si la condición era esa, de que el que ganara
debía tratar los residuos nucleares, ¿no hubiese sido más sencillo para
los australianos habérsela otorgado a Francia que ya viene realizando esa
actividad desde hace mucho tiempo? Pero además de esto, este argumento es
verdaderamente ofensivo para los argentinos y demuestra un nivel de
colonialismo mental asombroso: implica, ni más ni menos, que no sabemos
hacer nada mejor que los “desarrollados” y aquí sólo nos tiran las migajas
a cambio de aceptar ser "el basurero del mundo". Descabellado.
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Por eso insisto
que aquí hay otros intereses en juego que están tratando de que Argentina
pierda este fenomenal contrato que la posiciona entre las naciones más
importantes del mundo en lo que a desarrollo de tecnología nuclear se
refiere. Y lo más lastimoso, es que esos espurios intereses, provienen de
nuestro propio país. Una verdadera pena.
BNyT: De lo que Ud. dice se desprende que tal
acondicionamiento es algo que se hace hoy comercialmente, ¿es así?, ¿quién
brinda ese servicio?
H.O.: Efectivamente, el tratamiento de los
elementos combustibles agotados es un servicio que brindan comercialmente
empresas de Francia e Inglaterra, como dije antes, y también en los
próximos años Rusia y Japón. Francia, que ratificó recientemente que
seguirá acondicionando los combustibles gastados del reactor de Australia,
trata los combustibles gastados de varios países de Europa. Para ello
cuentan con instalaciones de gran tamaño que han costado miles de millones
de dólares. Argentina en el pasado construyó sus propias instalaciones, de
menor tamaño, pero hoy hace que pueda acondicionar los elementos
combustibles gastados de sus reactores de investigación si lo quisiese. De
hecho, las instalaciones hoy están en uso para tareas de investigación y
desarrollo de materiales altamente radioactivos.
BNyT: Muchos grupos ecologistas rechazan las aplicaciones
pacíficas de la Tecnología Nuclear y en general sus argumentos apuntan a
que la misma es contaminante, peligrosa y demasiado cara. ¿Qué puede
responder a esto?
H.O.: En primer lugar, estos grupos ecologistas, no
reconocen la naturaleza profunda de sus prejuicios. Recurren entonces a
argumentos ecológicos o económicos como los que Ud. menciona. Pero estos
argumentos son fáciles de refutar: Es posible demostrar que la
radiactividad no es un producto de la tecnología nuclear, sino un fenómeno
presente en la naturaleza y en todos los seres vivos. Se pueden comparar
la calidad y la cantidad de contaminación producida por esta actividad y
por otras. Los residuos nucleares decaen, aunque algunos tienen vidas
media de milenios: los metales pesados, que abundan por doquier, no tienen
esa ventaja. Antes, los comparaba con los muertos por accidentes
automovilísticos. También puedo compararlo con el enorme impacto ecológico
de las represas. En cuanto al transporte de materiales radiactivos, han
recorrido millones de kilómetros en todo el mundo, en trenes, camiones y
barcos, sin que hayan afectado al público. Esto se puede comparar con los
frecuentes vuelcos, derrames y otros accidentes que se producen con otros
tipos de materiales peligrosos, por ejemplo el petróleo. Se puede cotejar
también con los miles de muertos de la minería del carbón, en la que no
hay comparación con los cuidados que se toman en las centrales nucleares.
Sin embargo el nivel de ataque que sufren esas otras actividades, son
ínfimas con respecto a las que recibe la actividad nuclear, sobre todo en
la Argentina. Por eso digo y afirmo, que estas denuncias son mal
intencionadas.
BNyT: Por último, INVAP, como se ha dicho, ¿no respeta la
Constitución Nacional?
H.O.: La presunta violación del Art. 41 es la acusación
más frecuente hecha contra INVAP y contra el Acuerdo, pero es una
acusación sin fundamento, ya que en ningún documento se habla de traer
materiales radiactivos, sean residuos o no, al territorio argentino:
solamente se habla de la gestión de los combustibles quemados, cuyo
tratamiento se podría hacer en el país o en otra parte, como ya lo hemos
explicado antes. Además, sería absurdo desde el punto de vista de los
australianos el haber firmado un contrato multimillonario sujeto a una
acción que podría ser ilegal. INVAP es una empresa seria, y todo lo que
hace se rige no solamente por la Constitución Nacional, sino por lo
dictado por todo el marco legal que debe respetar cualquier empresa en
nuestro país y en el caso de INVAP, en el mundo. En especial, la seguridad
en la actividad nuclear es un tema internacional y no únicamente nacional.
Todos los países del mundo cuidan que esta actividad se desarrolle con el
máximo control para evitar accidentes de cualquier tipo. Reconocemos que
existe una discusión sobre si se trata o no de residuos, o si la
importación temporaria de un elemento combustible gastado (para su
tratamiento y luego vuelve al país de origen) es o no el ingreso que
prohíbe la carta magna. Serán los jueces los que dirimirán el caso, en la
remota hipótesis de que tal situación se presentase, tal vez dentro de
quince años. Porque, insisto y reitero, esa actividad la realiza Francia
para Australia, e incluye el tratamiento de los combustibles que se
empleen en el reactor que nosotros estamos construyendo en este último
país.
INVAP como empresa del estado, debe dar el ejemplo en el
respeto a las leyes de la Nación. Por lo tanto, reitero, en el hipotético
caso que se diera esa circunstancia, dentro de quince años será la
Justicia la que dirá si ese material australiano puede o no entrar a la
Argentina. Y si la justicia dice que no, no entrará. Así de simple.

La fotografía registra el momento en que INVAP
y ANSTO firman el contrato para la construcción del reactor nuclear en
Australia. (Foto archivo INVAP)
Lic. Héctor Otheguy,
inaugurando la Exposición "25 Aniversario de INVAP S.E." (Foto archivo
BNyT)
(Para ampliar, haga "clic"
sobre la foto)
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